Queridos atletas:

En esta crisis sin precedentes, estamos todos unidos.

Al igual que vosotros, nosotros también estamos muy preocupados ante el impacto que la pandemia del COVID-19 está teniendo sobre la vida de la gente. Las vidas humanas priman sobre todo, incluso sobre la celebración de los Juegos Olímpicos. El COI quiere ser parte de la solución. Por lo tanto, la protección de la salud de todas las personas implicadas y la contribución a la contención del virus son nuestros principios rectores. Me gustaría aseguraros que nos adheriremos a ello en todas las decisiones relativas a los Juegos Olímpicos Tokyo 2020.

El camino hacia Tokio es muy diferente para cada uno y una de vosotros, que procedéis de 206 CON. Muchos atletas no podrán prepararse y entrenar como lo venían haciendo, o no podrán hacerlo en absoluto, debido a las medidas de lucha contra el COVID-19 adoptadas en su país. Muchos de vosotros os estáis entrenando y deseáis cumplir vuestro sueño olímpico. Ya son numerosos los que se han clasificado para los Juegos. Otros, todavía no han podido hacerlo.

Sin embargo, todos compartimos una enorme incertidumbre, que es una fuente de estrés y nos lleva a cuestionarnos el futuro, que destruye la esperanza. Algunos incluso temen por sus vidas. Esta incertidumbre se debe a que, en este momento, nadie puede pronunciarse de manera fiable sobre cuánto durará la lucha contra el virus. Esto es aplicable al deporte, a la ciencia, a los medios, a la política y a la sociedad en general. Así pues, desafortunadamente, el COI tampoco puede responder a todas vuestras preguntas. Por ello, confiamos en el asesoramiento de un Grupo de Trabajo en el que se incluye a la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Como atletas de éxito que sois, sabréis que jamás debemos rendirnos, incluso cuando las posibilidades de ganar parecen mínimas. Nuestro compromiso con los Juegos Olímpicos Tokyo 2020 se basa en esta experiencia. Como atletas, hemos aprendido a estar siempre listos para adaptarnos a nuevas situaciones. Por ello, tal y como hemos indicado anteriormente, evaluamos diferentes escenarios, que adaptamos prácticamente a diario.

Por un lado, hemos constatado mejoras significativas en Japón, donde la gente está recibiendo la llama olímpica con entusiasmo. Esto podría reforzar nuestra confianza en los anfitriones japoneses, que lograrían —si bien con una serie de restricciones de seguridad— organizar los Juegos Olímpicos en su país respetando el principio de protección de la salud de todas las personas implicadas. Por otro lado, hemos visto un aumento dramático del número de casos y nuevos brotes del virus en países de diferentes continentes. Por ese motivo, debemos tomar el próximo paso previsto en nuestros escenarios.

Creo que puedo entender cómo se sienten aquellos atletas que consideran que esta situación es insatisfactoria. Si bien las circunstancias y los motivos eran muy diferentes a los actuales, yo también viví la experiencia de la incertidumbre como atleta antes de los Juegos Olímpicos Moscú 1980. No sabíamos si se celebrarían los Juegos y si se nos permitiría participar. Sinceramente, me hubiese gustado que los responsables hubiesen tomado una decisión con más calma para así poder reflexionar sobre una base de información más sólida.

Con la información de la que disponemos hoy, tomar ahora una decisión definitiva sobre la fecha de celebración de los Juegos Olímpicos Tokyo 2020 sería una medida todavía prematura.

Así pues, nosotros también nos enfrentamos a un dilema. Cancelar los Juegos Olímpicos destruiría el sueño de 11 000 atletas de los 206 comités olímpicos nacionales y del Equipo Olímpico de Refugiados del COI, probablemente el de los atletas paralímpicos, y el de todas las personas que os apoyan: entrenadores, médicos, oficiales, compañeros de entrenamiento, amigos y familiares. Una cancelación no resolvería problema alguno y tampoco ayudaría a nadie. Por ello, descartamos esta opción.

A día de hoy, no sería posible determinar una nueva fecha en caso de decidir aplazar los Juegos Olímpicos, debido al desarrollo incierto de los hechos en ambas direcciones: una mejoría, como la que constatamos en varios países gracias a la adopción de medidas severas, y un deterioro en otros países.

A diferencia de otros acontecimientos deportivos, posponer los Juegos Olímpicos es una tarea sumamente compleja. Permitidme ofreceros algunos ejemplos.

Es posible que ciertas instalaciones fundamentales para los Juegos ya no estuviesen disponibles. Es extremadamente difícil gestionar los millones de noches reservadas en hoteles, y sería necesario adaptar el calendario deportivo internacional de al menos 33 deportes olímpicos. Estos son solo algunos de los muchos retos que se nos presentan.

Por ello, además del estudio de diferentes escenarios, sería necesario el pleno compromiso y la cooperación del Comité Organizador de Tokyo 2020 y las autoridades japonesas, así como el de las federaciones internacionales (FI), los comités olímpicos nacionales (CON) y todas las partes implicadas en los Juegos Olímpicos. A la luz del deterioro de la situación mundial, y a tenor de nuestro compromiso compartido con los Juegos Olímpicos, la Comisión Ejecutiva del COI ha iniciado hoy el siguiente paso previsto en nuestros escenarios.

Junto con todas las partes implicadas, hoy hemos emprendido deliberaciones exhaustivas para completar nuestra evaluación del rápido desarrollo de la situación sanitaria mundial y su impacto en los Juegos Olímpicos, incluyendo una hipótesis de aplazamiento. Trabajamos con empeño y confiamos en haber concluido estas deliberaciones en las próximas cuatro semanas.

Soy consciente de que esta situación sin precedentes deja muchas preguntas abiertas. También sé que este enfoque racional puede no coincidir con las emociones a las que os enfrentáis muchos de vosotros. Por ello, mientras solucionamos esta situación y respondemos a las preguntas que podáis tener sobre entrenamiento, sistemas de clasificación y participación en los Juegos, os alentamos a consultar frecuentemente Athlete365 y a manteneros en contacto con vuestros CON y federaciones nacionales.

Espero (y os aseguro que estamos obrando para que así sea) que se cumpla el deseo de tantos atletas, CON y FI de los cinco continentes: que, al final de este oscuro túnel, cuyo derrotero desconocemos, pero por el que avanzamos juntos, se encuentre la luz de la llama olímpica.Como atleta olímpico, espero que entendáis el desafío al que nos enfrentamos, y que aceptéis y apoyéis los principios que guían nuestra actuación: proteger la salud de todos vosotros, de vuestras familias y de las demás personas implicadas, y mantener vivos vuestros sueños olímpicos.

Con mis mejores deseos de salud para vosotros, vuestras familias y vuestros amigos, os saluda atentamente,