Un lugar para el karate deportivo, karate de dojo, arbitraje, entrenadores, atletas, historia, filosofía, técnicas , tradiciones y educación física .
Se acabaron esos ura mawashi geri que aparecían de la nada. A los 29 años, Steven Da Costa se despide oficialmente de la competición. El pequeño príncipe del karate francés, tricampeón mundial, conservará para siempre su lugar en la historia como campeón olímpico de kumite masculino de −67 kg en Tokio.
«Las estrellas están encendidas para que cada uno pueda encontrar algún día la suya», escribió Saint-Exupéry en El principito. El pequeño príncipe del karate francés encontró pronto la suya y la hizo brillar en el firmamento del karate internacional durante más de una década.
Quien acaba de retirarse oficialmente a los 29 años es mucho más que un campeón. Es una figura histórica del karate, protagonista de una de sus grandes páginas, junto a referentes como Rafael Aghayev, con quien comparte un lugar en el debate sobre los mejores competidores de todos los tiempos.

Imaginen a un deportista que, desde muy joven, llega a las competiciones con la condición de favorito. Ese es el caso de Steven Da Costa. Campeón mundial y cuatro veces campeón europeo en categorías juveniles, el karateka de Lorena dio el salto a la categoría sénior en 2015, con apenas 18 años.
En 2016 conquistó su primer título europeo sénior. Después llegarían otros dos, en 2019 y 2023, además de las medallas de bronce obtenidas en 2021 y 2022. Sin embargo, las páginas más brillantes de su trayectoria las escribiría en otros tatamis: los de los Campeonatos del Mundo y los Juegos Olímpicos.
Su primer Mundial sénior, disputado en Linz en 2016, le dejó un sabor agridulce. Terminó «solo» tercero. A partir de entonces, cada nueva participación mundialista culminaría con el oro.
En 2018, con 21 años, consiguió su primer título mundial tras una final memorable frente al brasileño Vinícius Figueira. Con el marcador en contra por 3-0, el francés recurrió a una de sus técnicas características, el ura mawashi geri, para cambiar el rumbo del combate y conquistar la victoria.

Fotografía: final del Campeonato del Mundo de 2018. © D. Boulanger/FFK.
En 2021, en Dubái, Da Costa se encontraba en un momento excepcional. Dominó su categoría y se impuso por 8-0 en la final, conquistando su segundo título mundial consecutivo, apenas tres meses después de haber logrado el oro olímpico.

Fotografía: campeón del mundo en 2021. © D. Boulanger/FFK.
El título conseguido en los Juegos Olímpicos de Tokio probablemente seguirá siendo su mayor logro deportivo.
Las expectativas eran enormes. Llegaba como uno de los grandes favoritos al debut olímpico del karate, pero durante la fase de grupos de aquella mañana no se encontraba cómodo.
Supo recuperar el rumbo. Una conversación con su padre lo ayudó a reencontrarse con su mejor versión y a volver a ser ese campeón tan difícil de superar sobre el tatami. A partir de entonces, sus adversarios no encontraron la manera de detenerlo.
El 5 de agosto de 2021, Steven Da Costa se convirtió en campeón olímpico de kumite masculino de −67 kg. Pocos días después, fue abanderado de Francia en la ceremonia de clausura.

Fotografía: final de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. © CNOSF/KMSP.
Aquel día mostró todo lo que distingue a un gran campeón. Ser capaz de recomponerse, cambiar el enfoque y recuperar el rendimiento en plena competición es una cualidad que poseen los mejores.
Más allá de su palmarés, Steven Da Costa representa un estilo propio: creatividad, instinto y capacidad para ejecutar técnicas que parecían surgir de la nada.
Sus adversarios sabían qué podían esperar, pero muchas veces solo reconocían el ura mawashi geri, el mawashi geri o el barrido cuando la técnica ya había llegado.
En 2023, en Budapest, conquistó un nuevo título mundial: el tercero consecutivo. Ese mismo año también fue campeón de Europa, logrando el doblete europeo y mundial, al igual que su gran amigo Mehdi Filali.

Fotografía: final del Campeonato del Mundo de 2023. © D. Boulanger/FFK.
Aquella sería su última gran conquista. A los 26 años, el campeón sintió la necesidad de tomar distancia. También llegó una nueva etapa en su vida: la paternidad.
No buscaría igualar los cinco títulos mundiales de Rafael Aghayev. Sin embargo, su oro olímpico —Aghayev perdió su final frente a Luigi Busà— añade una distinción excepcional a una trayectoria que ocupa un lugar entre las más destacadas de la historia del karate.
Tres títulos mundiales consecutivos, tres campeonatos europeos sénior y una medalla de oro olímpica dejan una huella difícil de borrar.
¡Buen rumbo, campeón!
Autor del artículo original: Ludovic Mauchien.
Publicado originalmente: 29 de septiembre de 2026, Federación Francesa de Karate.
Traducción y adaptación al español: karateyalgomas.