Un lugar para el karate deportivo, karate de dojo, arbitraje, entrenadores, atletas, historia, filosofía, técnicas , tradiciones y educación física .
No hace mucho, le pregunté a alguien con más de 30 años de entrenamiento a sus espaldas, qué era lo que más le gustaba del Karate. Sin dudar ni un segundo, su respuesta fue: «¡Enseñar técnicas de defensa personal!». Sonreí hacia mis adentros, y dejé pasar el momento.
Aunque nunca he visto a esta persona entrenar, y podría ser brillante, su respuesta me sugirió que probablemente no lo es. Veréis, sin importar todo el tiempo que puedas tener a tus espaldas, e independientemente del grado o del título que hayas conseguido, en el momento en el que consideras enseñar Karate como más importante que practicarlo, ¡has perdido el norte!
No tengo nada en contra de que la gente enseñe, alguien tiene que hacerlo… ¡Yo lo hago! Pero lo hago como algo extra, aparte de mi propio entrenamiento personal; no enseño todos los días, pero sí practico mi Karate a diario. No entiendo por qué algunos piensan que es aceptable renunciar a su propio entrenamiento en favor de enseñar a otros; un sentido de su propia importancia demasiado desarrollado, me atrevería a decir.
Sé que para algunos no es fácil dedicar al Karate tanto tiempo como les gustaría, pero la cuestión es la siguiente: si crees que tienes algo que vale la pena enseñar a otros, cuando no tienes la auto-disciplina para entrenarte a ti mismo, ¡estás perdido! Si no tienes tiempo suficiente para ambas actividades, entonces deja de enseñar… El mundo del Karate seguirá igual sin tu aportación.
El Karate está inundado de mediocres con poca habilidad transmitiendo algo que poco entienden. Pero, ¿sabéis qué es lo que realmente me asombra? Que son capaces de encontrar a gente dispuesta a escucharles.
Fuente:
«Sometimes I’m the sensei…but!»
Traducción al castellano: Víctor López Bondía [Con la autorización de Michael Clarke]
Debe estar conectado para enviar un comentario.