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Hay muchos conceptos erróneos sobre nuestras artes marciales fuera de Japón.
Estas confusiones surgen, principalmente, porque el Budo se está transmitiendo de una manera que se desvía significativamente del sentido común japonés. Identifico dos causas principales:
Sin embargo, la mayor responsabilidad recae en los maestros japoneses que no corrigen estos errores.
Históricamente, hasta la era Meiji, la palabra dojo se refería a un lugar de entrenamiento budista. Los lugares para las artes marciales se llamaban keikoba, embujo o bukan. Hoy usamos «Dojo» como término genérico, pero su denominación sigue reglas culturales.
Tradicionalmente, los nombres de los lugares de práctica incluían caracteres como “館” (kan), “塾” (juku) o “堂” (do). El problema en Occidente es que muchos eligen nombres inapropiados, a menudo de animales, peces o insectos, lo que hace que el dojo suene más como un zoológico que como un lugar de disciplina.
Ejemplos de nombres históricos reales:
- Genbukan (玄武館): Referencia a «Genbu», la deidad guardiana del norte.
- Renbukan (練武館): Lugar para cultivar la técnica marcial.
- Shigakukan (士学館): Donde se adquiere la educación del samurái.
En contraste, en Europa encontramos nombres como:
El consejo técnico: Un nombre correcto debe incluir el estilo (ej. Karate Dojo), la ubicación (ej. Madrid Dojo) o el apellido del instructor (ej. Sato Dojo).
El término genérico para la vestimenta de Budo es keikogi. Debido a la deportización, hoy usamos términos como judogio karategi. Sin embargo, fuera de Japón, muchos lo llaman simplemente «gi», lo cual es una abreviatura incorrecta que debemos corregir.
En el Koryu Bujutsu (artes clásicas), existen reglas estrictas:
Si bien es estándar saludar al entrar y salir del dojo, el respeto real a menudo brilla por su ausencia. El punto más crítico es el uso de «OSS».
Aunque es común en ciertos estilos de Karate moderno, en nuestra asociación y en el Budo tradicional está estrictamente prohibido. No existe tal saludo en la tradición clásica y se percibe como una falta de respeto. Lo apropiado es usar saludos reales de la sociedad japonesa:
En el Koryu, las herramientas deben fabricarse según las especificaciones de cada escuela. Usar equipo producido en masa de una tienda de deportes no es aceptable.
Muchos estilos han perdido sus especificaciones originales. Si alguien dice representar una tradición legítima pero usa un bokuto estándar de tienda, pierde credibilidad. Cada arma (jo, bokuto, iaito) tiene medidas y materiales específicos que permiten la ejecución correcta de la técnica. Lo ideal es adquirirlos de artesanos en Japón que respeten estas formas.
A diferencia del Budo deportivo, las artes clásicas no tienen torneos. El Embu es la oportunidad de mostrar la técnica adquirida.
En Japón, estas demostraciones suelen ser hōnō embu (ofrendas a los dioses en santuarios). En Occidente, esta motivación religiosa no existe, por lo que los instructores debemos crear oportunidades de demostraciones públicas para dar sentido al entrenamiento y mantener la motivación de los estudiantes. Es una forma de arte y disciplina que merece ser mostrada con honor.
Es imposible comprender profundamente el Budo sin estudiar japonés. El lenguaje contiene matices y sensibilidades que el inglés o el español no pueden capturar.
Los nombres de las técnicas y los pergaminos de transmisión (densho) contienen enseñanzas que se pierden en la traducción. Decir «no puedo aprender japonés» es rendirse antes de empezar. El camino del Budo es el de la superación constante: si no puedes hoy, esfuérzate hasta que puedas.
Texto original de: Osano Jun (International Suigetsujuku Bujutsu Association)