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Hace poco leí algo que me hizo detenerme a pensar… «Un buen profesor te presionará desde detrás en lugar de dirigir desde delante». Lo que me pregunté fue lo siguiente: ¿Por qué un «buen» profesor haría cualquiera de las dos cosas? ¿Por qué creería que es necesario presionar? ¿Para qué querría alumnos que son felices siendo «dirigidos»? Y ¿por qué, si los alumnos se toman en serio su aprendizaje, esperarían a que su profesor les «presionara» o «dirigiera»?
Me hizo pensar en la manera en que a algunos les gusta estructurar el Karate, y dividirlo en aquellos que saben y aquellos que no. Es algo que viene muy bien a aquellos que están en el grupo de los que «saben», porque les proporciona un «punto de venta» a través cual poder transmitir el Karate a cuentagotas, e ir alimentando a sus seguidores poco a poco, independientemente de su capacidad para asimilar el entrenamiento. Aunque puede que éste sea un buen modelo de negocio, tiene poco que ver con transmitir el Karate a la siguiente generación.
La experiencia me dice que cuanto más necesites que te presionen, tiren de ti, te dirijan, o te proporcionen la información gota a gota, menos probabilidades hay de que alguna vez llegues a entender el Karate más allá de la pequeña parte de los golpes y las patadas.
Creo que el deseo de ayudar (con moderación), está bien, pero el deseo de enseñar, no tanto. Distrae la mente de la propia práctica, y alimenta el ego; y si no se mantiene bajo control, llega a ser realmente perjudicial para el espíritu. Es habitual que buenos karatekas se dejen llevar por un ambiente de buena intención, pero todos sabemos adónde lleva ese camino.
Sigo creyendo que la mejor manera de ayudar a alguien a convertirse en un buen karateka es proporcionarle un buen ejemplo de ello. Cualquier otra cosa… bueno, eso es algo sobre lo que puedes reflexionar.
Fuente:
«A good teacher will….»
Traducción al castellano: Víctor López Bondía [Con la autorización de Michael Clarke]
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