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El uso de sustancias para mejorar el rendimiento en deporte no sólo es ilegal sino que comporta unos riesgos elevados para la salud. De estos efectos secundarios, los cardiovasculares son los más perjudiciales y muchas sustancias usadas por los atletas pueden causar efectos colaterales cardiacos, con una acción cardiaca directa o indirecta, y provocar efectos arritmogénicos a corto, medio y largo plazo.
Relacionamos la presencia de enfermedades cardiovasculares con la edad avanzada y percibimos a nuestros atletas como símbolos de salud e inmortalidad. En la actualidad se promueve el ejercicio aeróbico diario como medida efectiva para mejorar nuestro perfil cardiovascular. ¿Quién puede entonces entender que un deportista caiga desplomado al suelo y muera súbitamente durante un entrenamiento o competencia?
F. Furlanello, del Departamento de Cardiología del Hospital S. Chiara de Trento, en Italia, en la investigación “Illicit drugs and cardiac arrhythmias in athletes”, publicado en European Journal of Cardiovascular Prevention & Rehabilitation, expone las consecuencias que pueden tener las sustancias prohibidas por la WADA.
Informa que el control y seguimiento de deportistas con problemas de ritmo cardiaco (arritmias cardiacas) se ha complicado actualmente debido al uso de algunos productos dopantes que pueden favorecer la aparición de estas arritmias. Los efectos cardiovasculares del uso y abuso de sustancias dopantes comprenden una amplia gama de enfermedades: cardiomiopatías hipertróficas, dilatadas o isquémicas, miocarditis, enfermedades trombo-embólicas y también una amplia escala de arritmias cardiacas que son a menudo sintomáticas y potencialmente mortales. Además, los deportistas combinan a menudo varias sustancias, lo que conlleva un riesgo más alto de efectos secundarios cardiovasculares.
Aunque se conoce la existencia de atletas que se administran sustancias prohibidas, no se sabe el efecto tóxico cardiaco ni arritmogénico exacto de cada una de estas sustancias. Por este motivo, los especialistas apuntan que, aparte de las estrategias de prevención de antidopaje, es preciso desarrollar campañas eficaces entre los atletas, especialmente entre el público más joven, que realizan deportes no competitivos sin ningún tipo de control.
Casi todos estos productos prohibidos pueden causar, directa o indirectamente, una gran variedad de arritmias cardiacas que pueden ser incluso mortales y que se relacionan frecuentemente con la actividad deportiva. Se sabe que ha habido un abuso de productos dopantes en atletas competitivos, pero no se sabe con exactitud el efecto sobre la aparición o el desarrollo de arritmias cardiacas de dichos productos dopantes. Toda aparición brusca de arritmias en el deportista debe descartar la existencia de un consumo crónico de dichas sustancias prohibidas y dirigir a los cardiólogos a investigar con cuidado esta relación y prevenir apropiadamente sus consecuencias.
Las sustancias dopantes que están más asociadas directa o indirectamente con las arritmias cardiacas son: los esteroides anabolizantes, la Eritropoyetina (EPO), la hormona del crecimiento (GH), las somatomedinas, los Beta-2 agonistas, los diuréticos, los estimulantes, los narcóticos, los gluco-corticoesteroides y los Beta-bloqueantes.
Fuente original: http://miltonpinedo.blogspot.com/
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