En la mayoría de casos, tras descubrir el mundo marcial, los grandes practicantes quedan totalmente enganchados y convierten las artes marciales como una forma de ganarse la vida. Algunas de las vías más frecuentadas para ello es llegar a ser profesor, montar una academia, dar conferencias, escribir libros o incluso competir de manera profesional.

Lo que algunos de ellos no sabían al empezar, es que iba a ser tan difícil abrirse camino y poder dedicarse y ganar dinero en el mundo de las artes marciales. Los deportistas de estas disciplinas no son tan influyentes como otras profesionales de otros deportes y eso afecta a la hora de poder monetizar la gran experiencia con la que cuentan.

Es entonces cuando surge la cuestión: ¿por qué nos dedicamos a las artes marciales, si sabemos que nunca podremos vivir holgadamente de lo que ellas nos dan económicamente hablando? Es difícil llegar a ser Bruce Lee o Rhonda Rousey, necesitas tener mucho carisma para la pantalla o ser un luchador con bastante alcance.

La verdadera razón por la que los practicantes y los maestros siguen entrenando es porque en realidad es una pasión y un estilo de vida. Dominar las artes marciales significa tener que conocerlas, vivirlas y, sobre todo, amar todo de ellas – los combates, la disciplina, su filosofía y todo lo demás.

¿Qué es lo que las artes marciales tienen que ofrecer a un hombre? Éstas tienen una gran variedad de beneficios. El primer y más obvio es que son una muy buena manera de hacer ejercicio. Sus entrenamientos cubren distintos campos, como el aeróbico, la flexibilidad y el trabajar los músculos.

A parte de esto, las artes marciales también son excelentes porque enseñan a la gente a cómo defenderse. Este es un valor muy importante para todo el mundo ya que nunca sabes cuándo puede hacerte falta.

Otro de los grandes factores que definen las artes marciales, son los beneficios mentales que te proporcionan. Practicarlas está asociado a la reducción del estrés, aumento de la seguridad, la autoestima y mejora la relajación.

Por último, las artes marciales también son una filosofía que construye el carácter en diferentes formas. Fomentan la moralidad y los valores humanos, inculcan la disciplina y las virtudes y, por último, enseñan a que los practicantes sigan el camino de convertirse en mejores seres humanos.

Por ello en Martial Tribes amamos aquello que hacemos, porque sabemos que potenciando el mundo de las artes marciales y colaborando en él, estamos haciendo felices a cientos de miles de personas. Desde aquí, os pedimos que sigáis trabajando duro porque las artes marciales y vosotros os lo merecéis.

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