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Todos los años ocurría. Al menos un día del curso escolar había exhibición de Karate en el colegio. Allí estaban niños y niñas de todas las edades ejecutando una serie de movimientos al unísono mientras daban gritos ininteligibles para quienes mirábamos.
Pero lo mejor llegaba después, cuando nuestros compañeros se hacían a un lado y entraban en escena sus maestros. No cuando nos explicaban qué es el karate, sino cuando rompían tablas con los puños y ladrillos con los pies, o fingían un atraco y alguno de ellos salía volando por encima del «atracado».
No era raro que después de cada una de esas exhibiciones la lista de karatecas aumentara. No sé si esto sigue ocurriendo en los colegios. Pero estoy segura de que estas exhibiciones y las películas de Jackie Chan son dos de las causas para que el Karate sea uno de los deportes más difundidos a nivel mundial. Se calcula que hay unas 50 millones de personas practicándolo.
Así que no es raro que el COI por fin haya decidido incluirlo dentro de los Deportes Olímpicos, coincidiendo con la celebración de Tokio 2020. Y como nos gusta que todo el mundo conozca un poquito de todos los deportes, más si están en unos Juegos Olímpicos, esta semana vamos a hablar de Karate.
Daremos un breve paseo por su historia y repasaremos las reglas más básicas de sus principales disciplinas: Kata y Kumite. ¿Nos acompañas?
El Karate es un arte marcial japonés en el que se permiten puñetazos, patadas, golpes de codo y rodilla así como los golpes de mano abierta (o «manos cuchillo»).
Puede practicarse como arte (budō), defensa personal o deporte de combate.
Cada uno de estos tres ámbitos pone énfasis en aspectos distintos. Así Budō potencia el autodesarrollo; la defensa personal se centra en los elementos psicológicos como actitud, perseverancia, intrepidez y liderazgo; y el deporte destaca el ejercicio y la competición.
Como deporte de combate, el Karate está compuesto por dos disciplinas:
Como ocurre con el resto de Deportes Marciales, el fin último del Karate Deportivo no es hacer daño al rival, sino vencerlo según un sistema de puntuación establecido y utilizando técnicas específicas.
Veremos todos estos conceptos más detenidamente a lo largo del artículo.
La historia del Karate empieza en Okinawa, actual Japón, cuando todavía se denominaba Islas Ryūkyū. Empezó con la llegada de inmigrantes chinos durante el siglo XIV. Estos introdujeron parte de su cultura, su arte y, por supuesto, sus artes marciales.
Tras la prohibición de utilizar armas dentro de las islas, estas artes marciales chinas comenzaron a tomar fuerza. Se desarrollaron con un estilo particular basado en la lucha a mano vacía y con elementos cotidianos tales como tridentes, bridas de caballo y similares.
A principios del siglo XIX, Kanga Sakugawa empezó a enseñar un arte de lucha que había estudiado en China. Este se conoció como «Tōde Sakugawa», traducido como «Sakugawa de la mano de China».
Los estilos más conocidos que surgieron a partir de él fueron Shuri-te, Naha-te y Tomari-te. En cada uno de ellos existían maestros, katas, técnicas y principios específicos que los diferenciaban entre sí. Al conjunto de todos ellos se le denominaba «Kara-te» o «de la mano de China».
A finales del siglo XIX, las Islas Ryūkyū se convirtieron en la Prefectura de Okinawa. Ankō Itosu desarrolló una síntesis de los tres estilos de Karate que se introdujo como parte del programa de educación física en los colegios. Por ello, Itosu es considerado como «el Abuelo del Karate Moderno».
Muchos de sus alumnos se convirtieron a su vez en maestros y ayudaron a introducir el Karate en las islas principales de Japón. Los más destacados fueron Kenwa Mabuni, Chōjun Miyagi, Motobu Chōki, Kanken Tōyama y Kanbun Uechi. Uno de los más conocidos, sino el más reconocido de todos, fue Gichin Funakoshi, a la postre, «Padre» del Karate Moderno.
Funakoshi se desplazó a Tokio para hacer una demostración de su arte marcial, invitado por Jigorō Kanō, fundador del Judo. Tras el éxito de la misma, se quedó y abrió su propia escuela en 1936.
Por aquel entonces, Japón estaba invadiendo a China y Funakoshi sabía que su arte «de la mano de China» no sería aceptado. Por ello, optó por cambiar el nombre a «Camino de la mano vacía», que en japonés también se pronuncia Karate. Igualmente, muchos katas cambiaron de nombre para recibir denominaciones más japonesas.
La estrategia de Funakoshi obtuvo resultado y su dōjō tuvo gran éxito. A este «nuevo estilo» se le conoce como Karate Shotokan («Shoto» significa «ola de pino» que era un pseudónimo de Funakoshi; «Kan» significa «sala»).
Tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos estableció una base militar en Japón. Las artes marciales sin armas, con el Karate a la cabeza, empezaron a crecer en popularidad entre los soldados desplazados y, como consecuencia, en Occidente. En los años 60 y 70, se pusieron de moda las películas de artes marciales, que eran denominadas de manera genérica «Karate».
Su práctica también aumentó y comenzaron a aparecer las Federaciones Nacionales. En 1970, se fundó la Federación Mundial de Karate (WKF en sus siglas en inglés), que es la encargada de organizar la Premier League y los Campeonatos del Mundo.
A partir de Tokio 2020, el Karate también será Deporte Olímpico. Se elimina así una ausencia que no se entendía muy bien, teniendo en cuenta que es el arte marcial más popular en el mundo y con el mayor número de practicantes, por encima del Judo y el Taekwondo, ambos olímpicos desde hace varias ediciones.
El entrenamiento de Karate suele dividirse en 3 partes: Kihon, Kata y Kumite. Veamos cada una de ellas más detenidamente.
Son los conceptos básicos del Karate y la base para todo lo demás. Típicamente consiste en que un grupo de karatecas trabajen al unísono una técnica o combinación de técnicas a través de ejercicios preestablecidos. Se presta especial atención al estilo de posturas, golpes, patadas y bloqueos.
Kihon no forma parte de las disciplinas deportivas del Karate.
Palabra japonesa que significa «forma» o «modelo».
Un Kata es una secuencia formalizada de movimientos utilizados para representar posturas del Karate, tanto ofensivas como defensivas. Estas posturas están basadas en aplicaciones de combate idealizadas e incluyen movimientos, pasos, giros y técnicas de brazos y piernas. Todo ello buscando mantener la forma perfecta.
Kata no es un representación de un combate simulado, sino la herramienta para que los karatecas aprendan la forma y posición adecuadas durante un combate. Por ello, mientras lo ejecutan, deben visualizar diferentes aplicaciones frente a un adversario real.
Dentro de los Katas también se encuentra el Bunkai, traducido como «Análisis». En él se aplican las técnicas aprendidas sobre otro karateca que ataca, para permitir la aplicación del Kata en cuestión. Como disciplina deportiva, esta modalidad aparece en la competición por equipos.